por qué escogí tener una partera

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(las pesadillas de una episiotomía)

Decidí tener una partera en vez de a un ginecólogo cuando estar embarazada era una conversación y no una realidad. Decidí tener a una partera después de escuchar historias de terror de todas las mujeres que conozco que han dado a luz recientemente, tanto en mi zona como en otros países. La episiotomía no era una sugerencia ni un último recurso. Era estándar. Las puntadas se hacían con descuido. La recuperación era una perra.

La mayoría de las mujeres que conozco que han dado a luz recientemente no sólo están hasta el tope tratando de lidiar con este nuevo ser humano pequeñito sino que sus cuerpos se han roto por manos impacientes. Mientras intentan amamantar están en dolor constante, sin poder sentarse.

Estaban en dolor constante, sin poder ir al baño. Una tenía un absceso, otra había tenido que ir a emergencias dos días después de dar a luz porque al doctor se le olvidó decirle que tomara un ablandador de heces. Una mujer tuvo tal infección que le dio fiebre. Una más tuvo tan terrible experiencia que le tuvieron que hacer cirugía plástica porque le dejaron piel colgando y no se sentía normal. Una más tuvo tal desastre con las puntadas que sólo le quedaban dos opciones, cirugía para abrir su canal vaginal (casi se lo habían cerrado por completo), o entrenarse lentamente con dildos para volverse a abrir.

(Me parece fascinante que de todos los grupos de embarazo a los que estoy suscrita me llegan artículos en los que se declara que la episiotomía ya no es un procedimiento standard y que sólo se debe de hacer bajo ciertas condiciones. Y sin embargo no conozco de alguna mujer que haya dado a luz con un ginecólogo y sin usar a una doula o haber entrenado con el epi-no a quien NO le hayan hecho una.¿Por qué lo no estándar sigue siendo la norma?)

Las únicas mujeres a las que no les fue tan mal fueron las que tuvieron cesáreas.

Eso no me hacía sentido. ¿Por que una cirugía mayor tenía menos complicaciones en la recuperación que un evento fisiológico normal que las mujeres han estado haciendo desde siempre? Culpé a los médicos. ¿Qué haces cuando ves el mismo resultado con el mismo procedimiento? Cambias las cosas lo más que puedas. Decidí que quería una partera.

Dar a luz en casa no es una opción para mí. Soy la hija de una doctora y tengo un poco demasiado conocimiento. Mientras que es perfectamente seguro dar a luz en casa en un embarazo de bajo riesgo, también sé que hay muchas cosas que pueden salir mal y unos minutos pueden hacer toda la diferencia.

Tuve la suerte de encontrar a un grupo de parteras que atienden en un ‘Birthing Center’ dentro de un hospital.

Sigo esperando para conocer a mi bebé dragón, pero mientras tanto estoy totalmente segura que mi decisión fue la correcta. Cada cita a la que voy me ha demostrado la compasión y cuidado que tienen mis parteras. Nunca me apuran y siempre contestan todas mis preguntas y las de mi marido.

Cuando he tenido algún miedo lo hacen de lado de una manera que me hacen sentir segura y que me están cuidando. Nunca han sido alarmistas ni criticonas. Cuando estaba subiendo demasiado de peso me dijeron “esperemos y veamos, tu cuerpo se puede estar comportando así” hasta mi siguiente cita y mi prueba de glucosa. Nunca me dijeron lo peor que podía pasar desde el inicio.

Cuando llegué un día con demasiadas contracciones no me hicieron examen vaginal y me dijeron que me tomara una copa de vino después de estar totalmente hidratada. Sabían que eran contracciones de Braxton Hicks y que no había por qué preocuparse.

Cuando en la semana 32 el bebé no se había volteado sólo me dijeron que estuviera consciente y que podía hacer cosas para ayudarle a voltearse. Nunca estuvieron preocupadas (con quiropráctica no-invasiva y con acupuntura logré que mi bebé se pusiera boca abajo :-)) (nunca hablaron de una cesárea si el bebé no se volteaba.)

Cuando les cuento sobre mi miedo a la episiotomía me dicen que en todos los partos que han estado pueden contar con las manos cuántas episiotomías han hecho. Sólo lo hacen en situaciones extremas cuando realmente se necesita. Cuando les menciono que tengo un epi-no, se emocionan.

Cuando les pregunto cuándo empezarán a hacerme exámenes vaginales me dicen que no hay necesidad. Que es un examen invasivo, incómodo y en este momento no hay necesidad de que metan sus manos en mi vagina. Son más respetuosas de mi cuerpo que cualquier otro médico o ginecólogo con el que he estado.

Mis parteras me hacen sentir que puedo tener un parto natural porque así está construido mi cuerpo. Mis parteras me hacen sentir que soy fuerte y que soy capaz.

Todavía no paso por el maratón que es el trabajo de parto, pero me siento segura de mí misma. Tengo un marido amoroso que me sostiene y apoya, que se está educando y preparando lo mejor que puede;  pero lo más importante es que él cree en mí y en mi fuerza. Tengo una doula maravillosa que siempre está disponible para culaquier pregunta y que hará hasta lo imposible para que se respete mi plan de parto. Tengo un grupo increíble de midwives  que harán de todo para que mi bebé salga con la más mínima intervención. Un grupo de parteras a quienes les importa mi cuerpo tanto como les importa mi bebé.

Confío en todas las personas que rodean y que me ayudarán a sacar a este bebé, pero yo he tomado un rol activo en mi educación para esta locura que le pediré a mi cuerpo que haga. No puedo esperar que nadie sea más respetuoso y amoroso con mi cuerpo que como yo misma puedo y debo serlo. Soy consciente de mis miedos y mis limitaciones. También estoy muy consciente de mi fortaleza y capacidad.

Decidí dar a luz con una partera porque sé que podré ser yo misma y podré escuchar a mi cuerpo en este evento que transformará mi vida. 

(No juzgo ni estoy en contra de médicos o de epidurales. Es una decisión muy personal y tú como mamá debes de estar cómoda y confiar en las personas que te ayudarán en este proceso).

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